Cuento de noche para cerebros de pequeños

11 Julio, 2017 89 Vistas

Hace poco más de un año, la Academia Americana de Pediatría lanzó una declaración de política diciendo que el cuidado primario infantil debería incluir una promoción literaria, que comenzara en el nacimiento.

Esto significa que los pediatras que cuidan a los niños y bebés deben rutinariamente aconsejar a los padres sobre la importancia que es leer a sus niños pequeños aún cuando estén bebés. La política, que fue escrita por la Dra. Pamela C. High, incluyó una revisión de la extensa investigación de los vínculos entre crecer con libros y leer en voz alta, y un desarrollo más tardío del lenguaje y el éxito en la escuela.

Pero mientras que leer a tu niño se asocia con buenos resultados, hay sólo muy poca comprensión sobre qué mecanismo puede ser este. Dos nuevos estudios examinan las inesperadamente complejas interacciones que suceden cuando pones a tu niño pequeño en tu regazo y abres un libro ilustrado.

Este mes, la revista Pediatrics publicó un estudio que usó imágenes de resonancia magnética funcional para estudiar la actividad cerebral en niños de 3 a 5 años mientras escuchaban cuentos apropiados para su edad. Los investigadores encontraron diferencias en la activación cerebral de acuerdo a qué tanto los niños habían escuchado lecturas de cuentos en casa.

Los niños cuyos padres reportaron más lecturas en casa y más libros en su casa mostraron significativamente una mayor actividad de áreas cerebrales en una región del hemisferio izquierdo conocido como corteza de asociación parietal-temporal-oxipital. Esta área del cerebro es “una región divisoria, de pura integración multisensorial, integrando el sonido y luego la estimulación visual”, dijo el autor líder Dr. John S. Hutton, investigador clínico miembro del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati.

Esta región del cerebro es conocida por activarse mucho cuando los niños más grandes leen solos, pero el Dr Hutton señaló que también se enciende cuando los niños más pequeños escuchan historias. Lo que es particularmente novedoso es que los niños que estuvieron expuestos a más libros y a más lecturas en casa mostraron significativamente una mayor actividad en las áreas del cerebro que procesan la asociación visual, aún cuando el niño estaba en el escáner sólo escuchando el cuento y no podía ver ninguna ilustración.

“Cuando los niños escuchan los cuentos, su imaginación está en el ojo de la mente cuando escuchan el cuento”, dijo el Dr. Hutton. “Por ejemplo, ‘La rana brincó el tronco’. He visto una rana antes, he visto un tronco antes, ¿cómo se vería esta imagen?”

Los diferentes niveles de activación cerebral, dijo, sugieren que los niños que tienen más práctica en desarrollar estas imágenes visuales, mientras ven libros ilustrados y escuchan las historias, puede desarrollar habilidades que les ayudarían a formar imágenes e historias con palabras más adelante.

“Les ayuda a comprender cómo se ven las cosas, y podría ayudarles en la transición hacia los libros sin dibujos”, dijo. “Esto les ayuda más adelante a ser mejores lectores pues han desarrollado una parte del cerebro que les ayuda a ver lo que está sucediendo en el cuento”.

El Dr. Hutton  especuló que el libro también puede estimular la creatividad de una manera que las caricaturas u otro entretenimiento relacionado con televisión o cine no lo puede hacer.

“Cuando les enseñamos un video del cuento, ¿cortamos un poco este proceso?, preguntó. “¿Estamos eliminando este trabajo en ellos? No tienen que imaginar la historia; sólo se les da en la boca”.

Sabemos que es importante que los niños pequeños escuchen el lenguaje, y que necesitan escucharlo de personas, no de pantallas. Desafortunadamente, hay serias diferencias en qué tanto lenguaje escuchan los niños –esto está demostrado de manera más famosa por un estudio realizado en Kansas, donde se encontró que los niños pobres escuchan millones de menos palabras a la edad de 3 años.

Pero parece que leer a –y con- los niños pequeños puede amplificar su lenguaje al escuchar más que solo hablar. En Agosto, Psychological Science reportó a investigadores que estudian el lenguaje contenido en los libros ilustrados. Ellos juntaron una selección de las recomendaciones de los maestros, los libros mejores vendidos en Amazon y otros libros que es probable que los padres lean a sus hijos por la noche.

Al comparar el lenguaje en los libros con el lenguaje usado por los padres cuando le hablan a sus hijos, los investigadores encontraron que los libros ilustrados contienen mucho más “tipos únicos de palabras”.

“Los libros contienen una serie más diversa de palabras que si les habláramos directamente”, dijo la autora líder Jessica Montag, asistente de investigación en psicología en la Universidad de California, Riverside. “Esto podría sugerir que los niños a los que se les lee están escuchando palabras de vocabulario que otros niños a los que no se les lee probablemente no escuchen”.

Así que leer libros ilustrados con niños pequeños puede significar que estén escuchando más palabras, mientras que al mismo tiempo, sus cerebros practiquen el crear imágenes asociadas con estas palabras –y con las frases y los ritmos más complejos que forman parte hasta de los cuentos más simples.

He pasado una gran parte de mi carrera trabajando con Reach Out and Read, que trabaja a través de cuidadores de la salud para motivar a los padres a disfrutar libros con sus niños, bebés y niños de preescolar. Este año, en nuestros 5,600 programas se donarán 6.8 millones de libros (incluyendo a muchos niños en la pobreza), junto con guías para más de 4.5 millones de niños y sus padres. (El grupo también da apoyo a la investigación del Dr. Hutton).

Estudios de Reach Out and Read muestran que los padres participantes leen más y el vocabulario de los niños antes de entrar a la escuela mejora cuando los padres les leen más. Pero incluso para alguien que ya está dentro de esta investigación, siempre me sorprenden las maneras como la nueva investigación está examinando la complejidad y los mecanismos subyacentes de algo que parece fácil, natural y, bueno, muy simple. Cuando damos libros y lecturas estamos ayudando a los padres a interactuar con sus niños y a los niños a aprender.

“Creo que hemos aprendido que una lectura temprana es más que sólo una cosa linda que hacer con los niños”, dijo el Dr. Hutton. “Realmente tiene un papel muy importante que jugar en la construcción de redes cerebrales que servirán a los niños a largo plazo mientras tienen una transición de lo verbal a la lectura”.

Y como ya lo sabe cada padre que lee un cuento por la noche, todo esto pasa dentro de un contexto cara a cara, del contacto piel con piel, de la difícilmente cuantificable pero esencial mezcla de seguridad y comodidad y ritual. Es lo que hace que los niños pidan el mismo cuento una y otra vez, y es la razón por la cual los padres (particularmente quienes tenemos hijos más grandes) cuando ocasionalmente nos topamos con un libro infantil de hace mucho tiempo.

Link: http://well.blogs.nytimes.com/2015/08/17/bedtime-stories-for-young-brains/?mwrsm=Email&_r=0