Nuevos Fármacos Nerviosos Podrían Prevenir Finalmente las Migrañas

16 Mayo, 2017 70 Vistas

El director ejecutivo de 63 años no pudo hacer su trabajo. Ha estado abatido por la migraña durante toda su vida adulta y estaba en medio de otra serie de ataques. “Tengo apenas un momentito por la mañana cuando puedo leer, escribir o pensar”, escribió a un amigo. Después de esto, me tengo que encerrar en un cuarto oscuro hasta la noche. Igualmente, el Presidente Thomas Jefferson, al comienzo de la primavera de 1807, durante su segundo semestre de mandato, era incapacitado al mediodía por el trastorno neurológico más común en el mundo.

El co-autor de la Declaración de la Independencia nunca venció el dolor de cabeza, aunque parece que estos ataques disminuyeron después de 1808. Dos siglos más tarde, 36 millones de Americanos sufren de la migraña que aquejaba al presidente. Como Jefferson, quien a menudo tomaba un mejunje preparado con corteza de árbol que contiene quinina, trató también diferentes terapias, desde fármacos para el corazón a yoga y remedios herbales. Pero la lucha continua pues la medicina moderna, a menudo desconcertada en sus intentos de encontrar la causa de la migraña, ha tenido problemas para proporcionar un alivio confiable.

Un nuevo capítulo en el largo y a menudo extraño mundo de la migraña se está escribiendo. Los neurólogos creen que han identificado un sistema de nervios hipersensibles que disparan el dolor y ya están en la etapa final de encontrar fármacos que puedan aliviar estas células sobre-activadas. Estos son los primeros fármacos diseñados específicamente para prevenir los incapacitantes dolores de cabeza antes de que comiencen, y podrían estar aprobados por la FDA el próximo año. Si cumplen con la promesa que han mostrado en los estudios hasta ahora, que han involucrado cerca de 1,300 pacientes, millones de dolores de cabeza tal vez nunca ocurran.

“Esto cambia por completo el paradigma de cómo debemos tratar la migraña”, dijo David Dodick, neurólogo de la Clínica Mayo en Arizona, y presidente de la Sociedad Internacional de Dolores de Cabeza. Aunque hay fármacos específicos para la migraña que hacen un buen trabajo en parar los ataques cuando ya han comenzado, la piedra angular para los pacientes y los médicos ha sido la prevención.

Los ataques de migraña, que afectan al menos a 730 millones de personas en todo el mundo, típicamente duran de 4 a 72 horas. La mayoría de los sufrientes tienen migrañas esporádicas y están indispuestos durante 14 o menos días al mes. Quienes sufren de migraña crónica –casi el 8% de la población que tiene migraña- sufren de 15 o más “días de dolor de cabeza” al mes. Los ataques con frecuencia son precedidos de fatiga, cambios de humor, náusea y otros síntomas. Casi el 30% de los pacientes con migraña experimentan trastornos visuales, llamados auras, antes de que los ataques comiencen. La pérdida económica total de la migraña en EEUU, incluyendo los costos médicos directos e indirectos, como pérdida de días de trabajo, se estima en unos $17 billones anuales.

En los 5,000 años desde que los primeros síntomas de migraña han sido descritos en documentos Babilónicos, los tratamientos han reflejado tanto nuestra evolución en tratar de entender como nuestra casi cómica ignorancia del padecimiento. Sangrías, trepanaciones y cauterizaciones del cráneo rasurado con una barra de hierro al rojo vivo fueron tratamientos comunes durante el periodo Greco-Romano. El punto más bajo de los remedios mal guiados probablemente se alcanzó durante el siglo X cuando el más bien perspicaz oftalmólogo Ali ibn Isa recomendó el atar un topo muerto a la cabeza. En el siglo XIX la medicina con electricidad se convirtió en una moda, y los pacientes de migraña fueron sacudidos rutinariamente con una variedad de intervenciones, incluyendo un baño hidroeléctrico, que básicamente era electrificar una tina con agua.

Ya para el siglo XX los médicos recurrieron al rol de las venas, inspirados en parte por observaciones de un fuerte pulso en las arterias parietales en los pacientes con migraña, así como las descripciones de los pacientes de un dolor punzante y el alivio cuando se les comprimían las arterias carótidas. Durante las décadas que siguieron, se culpó a la migraña por la dilatación de los vasos sanguíneos (vasodilatación) en el cerebro.

La idea fue reforzada en los años 30s con la publicación de un documento sobre el uso de tartarato de ergotamina, un alcaloide conocido por apretar las venas. A pesar de sus efectos secundarios, entre ellos vómito y dependencia al fármaco, detiene los ataques en algunos pacientes.

Pero la vasodilatación es parte del rompecabezas, no era lo único que sucedía en el cerebro de los pacientes con migraña, como sugirió la siguiente oleada de tratamientos. En los 70s, los pacientes cardiacos que también tenían migrañas comenzaron a decirle a sus doctores que los bloqueadores beta que estaban tomando para alentar a sus rápidos corazones también reducía la frecuencia de sus ataques. Quienes sufrían migraña y tomaban medicamentos para la epilepsia o depresión, y otros que recibieron inyecciones cosméticas de Botox, también reportaron un alivio. Así que los especialistas comenzaron a recetar estos fármacos “prestados” para la migraña. Cinco de estos medicamentos eventualmente fueron aprobados por la FDA para esta condición. Desafortunadamente, todavía no se sabe cómo los fármacos (que son efectivos solo en un 45% de los casos y pueden tener efectos secundarios) ayudan a la migraña. Dodick afirma que podrían actuar en varios niveles del cerebro y del tronco encefálico para reducir la excitabilidad de la corteza y del rumbo de transmisión del dolor.

El primer fármaco específico para la migraña, triptán, fueron introducidos en 1990. Richard Lipton, director del Centro Montefiore para Dolor de Cabeza de Nueva York, dijo que los triptanes fueron desarrollados en respuesta a la vieja idea de que la dilatación de las venas era la primera causa de la migraña; se supone que los triptanes la inhiben. Irónicamente, estudios posteriores con fármacos muestran que de hecho interrumpen la transmisión de señales del dolor en el cerebro y que la constricción de venas no es necesaria. “Pero de todos modos funcionan”, dijo Lipton. Una encuesta con 133 detalló en un estudio que los triptanes aliviaron el dolor de cabeza en dos horas en un 42 a 76% de los pacientes. La gente que los tomaba podía parar los ataques antes de que comenzaran, y se han vuelto un frente de vanguardia para el tratamiento de millones.

Lo que los triptanes no pueden hacer –y lo que Peter Goadsby, director del Centro de Dolor de Cabeza de la Universidad de California, San Francisco, ha soñado en hacer durante más de 30 años –es prevenir la migraña desde antes que comience. En 1980, persiguiendo esta meta, Goadsby se enfocó en el sistema nervioso trigeminal, conocido ampliamente por ser la primera ruta del dolor en el cerebro. Y ahí, el sospecha, la migraña es donde hace su trabajo sucio. Estudios con animales indican que en ramas de los nervios que salen de la parte trasera del cerebro y se envuelven en varias partes de la cara y cabeza, las células sobre activadas podrían responder a la luz benigna, sonidos y olores, al liberar químicos que transmiten señales de dolor y causan la migraña. La alta sensibilidad de estas células puede ser hereditaria, un 80% de quienes sufren migraña tienen historial familiar del trastorno.

Goadsby fue co-autor de este primer documento en 1988, y otros investigadores, incluyendo Dodick, se unieron al esfuerzo. Su meta fue encontrar una manera de bloquear las señales del dolor. Uno de los químicos encontrados en altos niveles en la sangre de personas que experimentaron migraña es un péptido relacionado con el gen de la calcitocina (CGRP, por sus siglas en Inglés), un neurotransmisor que se libera de una célula nerviosa y activa la siguiente en un tracto nervioso durante un ataque. Interferir con la CGRP fue difícil. Fue difícil encontrar una molécula que funcionara en un neurotransmisor y que dejara en paz a otros químicos esenciales.

Mientras la habilidad de los ingenieros en biotecnología mejora para el control y el diseño de proteínas, muchas compañías farmacéuticas desarrollaron anticuerpos monoclonales que pelean contra la migraña. Estas proteínas diseñadas se unen fuertemente a las moléculas de CGRP o a sus receptores en células nerviosas trigeminales, previniendo la activación celular. Los nuevos fármacos son “como misiles dirigidos de precisión”, dijo Dodick. “Ellos van directamente al blanco”.

Es esta precisión, y el hecho de que los científicos saben cómo funciona el medicamento, lo que tiene emocionados a Dodick y Goadsby. En dos pruebas controladas de placebo con un total de 380 personas que tuvieron migraña severa durante más de 14 días al mes, una sola dosis de CGRP disminuyó los dolores de cabeza por más de un 60% (63% en un estudio y 66% en otro). Además, en el primer estudio, el 16% de los pacientes permaneció sin migraña por completo durante 12 semanas de las 24 que duró la prueba. Una prueba clínica mayor que confirme estos hallazgos está en camino. Hasta ahora, la CGRP funciona mejor para la prevención de la migraña que cualquier otro fármaco prestado para el corazón o epilepsia, y tiene menos efectos secundarios. Se le da a los pacientes con una sola inyección al mes.

Los especialistas en migraña también están explorando otros tratamientos, incluyendo cirugía de frente y párpado para descomprimir las ramas en los nervios trigeminales, así como la estimulación magnética transcraneal (TMS), una manera no invasiva de alterar la actividad celular nerviosa.

Lipton dice que ha obtenido buenos resultados con la TMS. También ha referido a los pacientes a una cirugía pero ha dicho que la experiencia “ha sido decepcionante”, y no la recomienda. De su parte, Goadsby ve la cirugía y los esfuerzos de alta tecnología como un tipo de desesperación: “Me llegan como un grito de ayuda. Si comprendemos mejor la migraña, podremos saber mejor qué hacer con ella”.

Aunque la causa ahora parece que está en el sistema nervioso trigeminal, el origen de la sobre-actividad celular es aun un misterio, dijo Goadsby. “¿Cuál es la naturaleza de lo que heredas cuando heredas la migraña?”, pregunta. “¿Por qué tu y no yo?” Si los investigadores pudieran desenredar la genética de la migraña, los dolores de cabeza de Jefferson habrían perdido su herencia moderna.

Link: http://www.scientificamerican.com/article/new-nerve-drugs-may-finally-prevent-migraine-headaches/